La investigación está en marcha para tratar de esclarecer las motivaciones de este doble crimen, así como la relación del presunto autor con los difuntos

Los cadáveres hallados en Las Torres de Cotillas son los de una mujer y su hijo pequeño, de 23 años, confirman desde la investigación. Pasadas las siete de la mañana, la Guardia Civil requería la presencia de una ambulancia y sanitarios en su cuartel de Las Torres de Cotillas, pues una persona se había presentado allí muy alterada. Las víctimas de este doble crimen son un hombre y una mujer. La muerte se habría producido por las heridas producidas al ser golpeados ambos con un objeto pesado, al parecer una barra de hierro o unas mancuernas.

La investigación está en marcha para tratar de esclarecer las motivaciones de este doble crimen, así como la relación del presunto autor con los difuntos. El Grupo Científico del Laboratorio de la Guardia Civil de la Quinta Zona y el Grupo de Homicidios de Policía Judicial trabajan en estos momentos en la vivienda de la calle Asturias de Las Torres de Cotillas, para recabar pistas con las que esclarecer lo sucedido. Los cuerpos se encuentran todavía en el interior del domicilio, a al espera de que se recojan pruebas y se proceda posteriormente al levantamiento de los cadáveres por orden judicial. En la casa donde están los cuerpos vive un matrimonio con dos hijos. El mayor de ellos acudía a primera hora de la mañana a la panadería que hay en su misma calle. Empleados de este negocio de Las Torres de Cotillas explican que "ha venido el muchacho hecho un loco, chillando, "mi padre, mi padre". Ha estado chillando y se ha ido". El joven, de 27 años, "no atendía a razones. Ha despertado a todo el mundo a esa hora. Ha cogido el coche, chillando ruedas... No respetaba ni ceda el paso ni nada. No se ha llevado a la gente para adelante...". "Esa familia ya tuvo un problema. La novia de él (del hermano mayor) intentó atropellarlo. Lo atropelló, porque le quebró la pierna. Hace un año o por ahí", recordaba otro hombre en la panadería. "La gente está muy loca", sentenciaba otro vecino ante la noticia del doble crimen. El padre, ya jubilado, había pasado la noche con el hombre al que cuidaba. Cuando a primera hora volvió a su domicilio y se encontró con el doble crimen, sufrió un ataque de ansiedad del que fue atendido por sanitarios en una ambulancia. La familia llevaba más de una década viviendo en el pueblo.

La alcaldesa de la localidad se personó también en la casa para saber de primera mano qué estaba pasando. "Vamos a asomarnos a la casa de la Tata, que está la Policía y ha pasado algo", contaba la prima de la fallecida a pocos metros de la vivienda. Aún estaba esperando que la Benemérita le confirmase que su prima Antonia era una de las victimas. "Es una familia normal", insistía la mujer.