Una mezcla de arena, polvo y polen procedente del Sáhara ha teñido las montañas

Si decides pasar estos días esquiando entre las montañas de Ucrania, Rusia, Bulgaria o Rumanía; sentirás que estás en Marte. ¿La razón? Su blanco e impoluto paisaje invernal ha tomado un misterioso color naranja, debido a que el polvo de las tormentas de arena del Sáhara ha llegado al este de Europa y ha teñido la nieve de este llamativo color. Al parecer, se trata de un fenómeno natural que, según los meteorólogos, se produce cada cinco años. Una tormenta en el norte de África elevó hasta la atmósfera una mezcla de arena, polvo y partículas de polen; que quedó allí, en suspensión y dispuesta a depositarse en cualquier parte del planeta. Steven Keates, de la Agencia de Meteorología de Reino Unido, ha explicado: «Cuando la arena sube a la atmósfera, puede caer en cualquier sitio».

A esto, el meteorólogo añadió: «Mirando las imágenes del satélite [MODIS] de la NASA, se ve cómo la arena y el polvo de la atmósfera flota por encima del Mediterráneo». Grandes cantidades de esta mezcla naranja se han trasladado en el último mes del Sáhara al norte de Europa, pasando por Italia. Lo consiguió gracias al siroco, un viento que viene desde el desierto africano y llega a velocidades de huracán al sur de Europa.