Realizaba un aterrizaje de emergencia

Un hombre y un niño han fallecido cuando fueron alcanzados por una avioneta ligera que realizaba un aterrizaje de emergencia en la playa de Sao Joao de Caparica, a unos 20 minutos de Lisboa. La playa, una de las más conocidas de la emblemática Costa da Caparica, se encontraba llena de bañistas cuando el piloto de la aeronave realizó la maniobra, y las dos víctimas mortales no consiguieron salir de la zona de aterrizaje improvisada a tiempo. Según testigos, ambas víctimas fueron alcanzadas en la orilla del mar. La agencia de Protección Civil, que ha desplazado a 30 operativos a la zona, confirma el fallecimiento de las dos personas, las cuales aparentemente no guardaban relación familiar entre ellas. La Capitanía de Lisboa, por su parte, indica que el niño fallecido tendría apenas ocho años, mientras que el adulto sería un hombre de 30 años de edad. Además de varios carros de bomberos, un equipo de psicólogos ha sido desplazado a la zona para prestar atención a las familias de las víctimas.

Las autoridades locales confirman que el piloto y el pasajero, que volaban en una Cessna del Aeroclub de Torres Vedras, estaban realizando un vuelo de instrucción cuando tuvo lugar el aterrizaje de emergencia. El avión estaría prestado a la escuela de aviación de la cercana ciudad de Cascáis.Ambos salieron ilesos del accidente, y actualmente están siendo interrogados por el servicio de investigación criminal de la Policía Marítima lusa. Se desconoce qué podría haber hecho que el piloto decidiese aterrizar en una zona con tantas personas presentes, pero testigos indican a los medios locales que la avioneta se aproximó silenciosamente, tanto que las víctimas probablemente no notaron su presencia hasta que era demasiado tarde.

Ubicada justo al otro lado del rio Tejo de Lisboa, y con pleno acceso al Atlántico, la playa de Sao Joao de Caparica es una de las más populares de la Costa de Caparica al encontrarse tan próxima a la capital portuguesa. Es popular tanto entre lisboetas y residentes de la margen sur del río, como también los turistas, que aprovechan el ferry entre Belém y la cercana aldea de Trafaria para desplazarse a la zona. Al ser un día soleado de agosto, y con temperaturas rondando los 26 grados, un millar de bañistas se encontraban en la playa cuando tuvo lugar el accidente.