Llegó a pesar 500 kilos y estuvo décadas postrada en una cama

Iman Ahmed Abdelati, la que una vez fuera la mujer más obesa del planeta, ha muerto este lunes apenas 14 días después de haber celebrado su 37 cumpleaños en el hospital de Emiratos Árabes Unidos donde permanecía desde el pasado mayo tras un periplo que concitó la atención del mundo y la llevó a principios de este año hasta una clínica de Bombay.Iman Ahmed Abdelati, una vez conocida como la mujer más obesa del planeta, ha fallecido debido a las complicaciones de varias patologías secundarias, entre ellas, la enfermedad del corazón y la disfunción renal, han informado fuentes de la clínica Burjeel de Abu Dabi, donde ingresó hace cinco meses tras su accidentada estancia en un hospital de la India. En Emiratos era atendida por un equipo de 20 médicos.

La joven vivía atrapada en un cuerpo que pesaba 500 kilos cuando este diario la visitó el pasado noviembre en su apartamento de la ciudad mediterránea egipcia de Alejandría. Había permanecido postrada en una cama desde hacia años acumulando dolencias y soledad. Una tortura que había cancelado su contacto con el exterior y la había confinado en una modesta habitación de la casa familiar, al cuidado de su hermana Shaima y su madre. Hasta los 12 años caminaba sin grandes dificultades.

Luego las piernas empezaron a fallarle y comenzó a moverse por la casa con rodillas y manos, relató Shaima, quien durante meses suplicó sin éxito ayuda a médicos y funcionarios egipcios. En 2014 sufrió un derrame cerebral del que nunca se recuperó. En aquel trance perdió la movilidad en la parte derecha de su cuerpo y comenzó a hablar con extraordinaria dificultad.Su caso dio un giro cuando un cirujano hindú, Muffazal Lakdawala, se ofreció a tratarla en su clínica de Bombay. Iman viajó hasta allá el pasado febrero en un aparatoso periplo para el que fue necesario derribar parte de la fachada del bloque de pisos en el que residía, trasladarla en un camión hasta el aeropuerto internacional de Borj al Arab en Alejandría y alojarla en un avión de carga fletado para la ocasión por la compañía estatal EgyptAir. Durante los meses siguientes, los médicos dieron cuenta de un vertiginoso proceso de adelgazamiento hasta que las relaciones entre la familia de Iman y el equipo de facultativos se torcieron. Tras una trifulca pública, Iman abandonó el hospital y aterrizó el pasado mayo en Emiratos Árabes Unidos. Su recuperación no tiene precedentes. Está estable y todos los parámetros están bajo control. Necesitará seguir recibiendo rehabilitación neurológica y fisioterapia, indicó Aparna Govil, el primer miembro del equipo hindú que viajó a Egipto para conocer a Iman y la asistió durante su estancia en Bombay. La joven sufría una retahíla de males como hipotiroidismo severo; linfedema -un edema originado por la obstrucción en los canales linfáticos del organismo-; insuficiencia cardíaca; enfermedad pulmonar obstructiva crónica; insuficiencia renal y enfermedad hepática congestiva.Cuando llegó a Abu Dabi, la báscula registraba sus avances: 176,6 kilos. Desde entonces, había estado atendida por una veintena de profesionales que habían logrado progresos en su capacidad para hablar con más claridad y mover sus extremidades. Los médicos piden cautela con el tema del peso. Iman ha logrado mejorar sus problemas de respiración y riñón, detalló su hermana en la última conversación, mantenida hace tan solo una semana. Es optimista. Ha vuelto a ver a mi madre y a su sobrina. Dice que espera salir pronto del hospital, pasear con nosotras y regresar a Egipto, relató entonces Shaima. Está totalmente consciente. No como antes, que entraba en coma cada cierto tiempo. Para su cumpleaños, los que durante meses fueron sus galenos y enfermeros le ofrecieron un bocado de tarta de chocolate. Fue la última celebración de quien, en el camino de una recuperación que asombró al mundo, extravió sus pasos. Expresamos nuestras oraciones y nuestras sentidas condolencias a su familia.